▷ 50 frases de Rubén Darío CÉLEBRES◁

Algunas de las frases de Rubén Darío han marcado un antes y después en la manera de hacer poesía y literatura.
Rubén Darío está considerado como el príncipe de las letras castellanas. | Wikipedia

 

Rubén Darío fue un poeta, periodista y diplomático de Nicaragua que nació en 1867. Está considerado como el representante máximo del modernismo literario en lengua española. Además, es el poeta que más influencia y más duradera ha tenido en la poesía hispana del siglo XX y es llamado “príncipe de las letras castellanas” por su excelente trabajo. De sus obras y vida hemos extraído las frases de Rubén Darío que más reflejan su maravilloso trabajo literario.

Frases de Rubén Darío célebres

A continuación os presentamos una lista con las frases de Rubén Darío que más nos han marcado a lo largo de la historia:

1Sin la mujer, la vida es pura prosa.

2Un buen libro es el mejor de los amigos, lo mismo hoy que siempre.

3Pues si te empeñas en soñar te empeñas en aventar la llama de tu vida.

4Aborreced las bocas que predicen desgracias eternas.

5Para qué querré yo la vida cuando no tenga juventud.

6No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, aspira, tiende siempre hacia la altura.

7De la excelsa beldad que encarnas, han brotado estrellas sobre el mundo.

8La religión y la filosofía se encuentran con el arte en tales fronteras, pues en ambas hay también una ambivalencia artística.

9Una vez voló un clavel de su tallo hecho mariposa roja, y una estrella descendió fascinada y se transformó en flor de lis.

10Eres un universo de universos y tu alma una fuente de canciones.

11¡La mejor musa es la de carne y hueso!

12El eterno femenino puede tornar humano lo divino.

13La elegancia no consiste en el exceso de adornos, ni en la profusión de alhajas.

14Hoy, en plena primavera, dejo abierta la puerta de la jaula al pobre pájaro azul.

15Creo que siempre es preferible la neurosis a la imbecilidad.

16Lástima de aquel que algún día mira su esfinge interna y la cuestiona. Él está perdido.

17Cuando el hombre ama de veras, su pasión lo penetra todo y es capaz de traspasar la tierra.

18Y cuando la montaña de la vida nos sea dura y larga y alta y llena de abismos, amar la inmensidad que es de amor encendida ¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!

19Cuando quiero llorar, no lloro… y a veces lloro sin querer.

20Todo lo que vemos o nos parece, ¡no es sino un ensueño dentro de un ensueño!

21Es la tarde gris y triste. Viste el mar de terciopelo y el cielo profundo viste de duelo.

22La luz produce los colores: los colores no encienden la luz.

23Pero tu carne es pan, tu sangre es vino.

24¡Dejad al huracán mover mi corazón!

25El verbo puede crearse su propia carne, como el caracol su concha: pero la carne sola jamás creará al verbo, y como la estatua existirá sin alma.

26Nada de filosofías, nada de finalidades trascendentes, ni de abstracciones sensibilizadas, humanizadas y universalizadas. Eso, estoy seguro, hiere vuestros tímpanos delicados hechos para la música y el amor.

27El libro es fuerza, es valor, es fuerza, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor.

28No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, aspira, tiende siempre hacia la altura.

29Pieza de música por pedazo de pan.

30Las letras, como las flores, como las frutas, como los pueblos, suelen sufrir epidemias que las devastan y desfiguran.

31El canto vuela, con sus alas: armonía y eternidad.

32Ser sincero es ser potente: de desnuda que está, brilla la estrella.

33Busco una forma que mi estilo no pueda descubrir, un capullo de pensamiento que quiera ser una rosa.

34Entre sus cejas vivas vi brillar una estrella. El cielo estaba azul, y yo estaba desnudo.

35Quiero expresar mi angustia en versos que abolida dirán mi juventud de rosas y de ensueños, y la desfloración amarga de mi vida por un vasto dolor y cuidados pequeños.

36Hagamos, porque es bello, el bien…

37La poesía existirá siempre que haya un problema de vida o muerte.

38La princesa está triste, ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa.

39Y llegó el invierno, y el pobre sintió frío en el cuerpo y en el alma.

40Cuando el hombre ama de veras, su pasión lo penetra todo y es capaz de traspasar la tierra.

41Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, y más la piedra dura, porque ésta ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de estar vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

42La torre de marfil tentó mi anhelo; quise encerrarme dentro de mí mismo, y tuve hambre de espacio y sed de cielo desde las sombras de mi propio abismo.

43Si pequeña es la patria, uno grande la sueña.

44Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro, y a veces lloro sin querer…

45¿Y aquellas alas de mariposa azul de qué nos sirven? Preguntarán los que nacieron sin alas.

46La palabra no es en sí más que un signo, o una combinación de signos; mas lo contiene todo por la virtud demiúrgica.

47Las traiciones de la ambición nunca cesan.

48Porque siento que allá arriba, en el cielo, los ángeles que se hablan dulcemente al oído, no pueden encontrar entre sus radiantes palabras de amor una expresión más ferviente que la de “madre”.

49Las lamentaciones y los gemidos, los suspiros y las lágrimas son apaciguadas entre tanto por esta horrible palpitación de mi corazón; ¡ah, esta horrible palpitación!

50Este axioma a toda hora habrás de meditar: la ciencia de vivir es el arte de amar.