→ 40 frases de Juan XXIII | Citas y pensamientos |

Algunas de las frases de Juan XXIII han pasado a la posteridad por su elocuencia y naturalidad.
Juan XXIII estableció las bases de la renovación de la iglesia del siglo XX. | Wikipedia

 

Juan XXIII nació en Italia en 1881. Fue el 261º Papa de la Iglesia Católica entre 1958 y 1963. Algunas de sus encíclicas, como ‘Madre y Maestra’ y ‘Paz en la Tierra’ se convirtieron en todo un referente que marcaron e influyeron en el papel de la Iglesia católica en en mundo actual. En este artículo podrás leer algunas de las frases de Juan XXIII que más relevancia han tenido en todo el mundo, pronunciadas y escritas durante su periodo de pontificado. 

Frases de Juan XXIII célebres

Juan XXIII ideó una reforma pastoral de la Iglesia católica del paso siglo XX y se convirtió en una figura muy importante para la historia de la iglesia. A continuación puede leer las frases más famosas y populares que Juan XXIII pronunció a lo largo de su papado. 

1Nunca vaciles en tender la mano; nunca titubees en aceptar la mano que otro te tiende.

2Nada de lo que ocurra a los hombres nos debe resultar ajeno.

3Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.

4Los sentimientos de mi pequeñez y mi nada me mantuvieron siempre en buena compañía.

5Ahora reconocemos que nuestros ojos han permanecido ciegos durante muchísimos años, de manera que no hemos visto la belleza de tu pueblo elegido y no hemos reconocido en su rostro los rasgos de nuestro hermano primogénito. Distinguimos ahora la señal de Caín en nuestra frente. Durante siglos Abel

6He mirado a tus ojos con mis ojos. He puesto mi corazón cerca de tu corazón.

7La familia es la primera célula fundamental de la sociedad humana.

8Debo huir de los pronombres yo, me, como si fueran serpientes.

9No consulte a su temor, sino a sus esperanzas y sueños. No piense acerca de sus frustraciones, sino sobre su potencial.

10No me importa que me humillen con tal de que todo sea para gloria de Dios y verdadero bien mío, para santificación de mi espíritu.

11Sólo por hoy seré feliz, en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino también en éste.

12Les digo un secreto: si el buen Dios no me hubiese hecho Papa, me hubiera gustado ser campesino como ustedes.

13A propósito de la humildad, evitaré en cuanto sea posible el hablar de mí en primera persona.

14Si Dios creó sombras es para destacar mejor la luz.

15A veces todos somos ciegos.

16Dios es todo: yo soy nada. Y por hoy basta.

17Un hombre pacífico hace más que uno con mucho conocimiento.

18¡Qué alegría recibir el perdón! ¡Qué consuelo salir de la conversación con el confesor, al que nos hemos presentado humildemente, y oírle decir: “Vete en paz, hijo mío. ¡Ánimo! Sigue tu camino con buena voluntad. Yo te absuelvo de tus pecados”.

19¡Hay tanto que hacer en la tierra, hijitos! ¡Hay tanto que hacer!

20Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.

21La mujer ha adquirido una conciencia cada día más clara de su propia dignidad humana. Por ello no tolera que se la trate como una cosa inanimada o un mero instrumento; exige, por el contrario, que, tanto en el ámbito de la vida doméstica como en el de la vida pública, se le reconozcan los derechos y obligaciones propios de la persona humana.

22Es más fácil para un padre tener un niño que para los niños tener un buen padre.

23Todos los hombres tienen derecho a la vida, a su integridad personal.

24Nadie conoce los caminos del futuro, pero cualquiera de ustedes que pase la noche solo y angustiado, encontrará en mi ventana una luz encendida.

25Las madres y los padres detestan la guerra.

26Una sociedad que se apoye sólo en la razón de la fuerza ha de calificarse de inhumana.

27¿No se hundirá esto con tanto peso? (refiriéndose cada vez que se subía a la silla gestatoria)

28Cuán pequeño sería Dios si después de haber creado este inmenso universo, poblara en él únicamente al diminuto planeta Tierra. Ese no es el Dios que yo conozco.

29La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios.

30No busco ni quiero la gloria de este mundo; la espero muy grande en el otro.

31La paz sólida y verdadera entre naciones no consiste en la igualdad de armamento, sino en la confianza mutua.

32Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.

33La justicia se defiende con la razón y no con las armas. No se pierde nada con la paz, y puede perderse todo con la guerra.

34Todos los individuos y grupos intermedios tienen el deber de prestar su colaboración personal al bien común.

35Mire, Dios nuestro Señor supo ya muy bien desde hace setenta y siete años que yo había de ser Papa. ¿No pudo haberme hecho más fotogénico?

36Los hombres son como el vino. Algunos se convierten en vinagre, pero los mejores ganan con el tiempo.

37Cualquiera puede ser Papa; la prueba de esto es que he llegado a ser uno.

38Con tal de hacer que triunfe la caridad a toda costa, prefiero ser tenido por un pobre hombre. Me dejaré aplastar, pero quiero ser paciente y bueno hasta el heroísmo.

39Obediencia y Paz.

40A los padres corresponde antes que a nadie el derecho de mantener y educar a los hijos.

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