▷ Las 60 frases de Anatole France más célebres ✅

Lista con las mejores y más inspiradoras frases de Anatole France.
Anatole France, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1921. | Wikipedia

 

Anatole François Thibault, más conocido como Anatole France, nació en 1844 y fue un escritor francés, el cual ganó en 1921 el Premio Nobel de Literatura por todo el conjunto de sus obras. Sus novelas y ensayos en francés le han otorgado el título de maestro de la prosa, por la sencillez y precisión de sus escritos. 

Además, el escritor también era un gran librepensador de su época, y formó parte en la lucha de la separación de la Iglesia y el Estado, de los diversos derechos sindicales y en contra de los presidios militares. Sin duda, las frases de Anatole France sirven de gran inspiración para todos.

Frases célebres de Anatole France

A continuación hemos seleccionado las frases más representativas e icónicas de Anatole France:

1Si exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia.

2La utopía es el principio de todo progreso y el diseño de un futuro mejor.

3Sin mentiras la humanidad moriría de desesperación y aburrimiento.

4Todos los cambios, aun los más ansiados, llevan consigo cierta melancolía.

5Cada cual tiene la edad de sus emociones.

6Cuando se alza un poder ilegítimo, para legitimarlo basta reconocerlo.

7Cuando se ve una cosa bella, se quiere poseer. Es una inclinación natural que las leyes han previsto.

8El árbol de las leyes ha de podarse continuamente.

9El arte de la guerra consiste en ordenar las fuerzas de tal modo que no puedan huir.

10El futuro está oculto detrás de los hombres que lo hacen.

11El porvenir es un lugar cómodo para colocar los sueños.

12Hasta que no hayas amado a un animal, una parte de vuestra alma permanece dormida.

13Juzgamos las acciones humanas no por lo que son, sino por el disgusto o el placer que lo causan.

14La moral es la regla de las costumbres.

15La independencia del pensamiento es la más orgullosa aristocracia.

16La timidez es un gran pecado contra el amor.

17La Ley, en su magnífica ecuanimidad, prohíbe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan.

18La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia.

19La vida nos enseña que sólo somos felices a costa de alguna ignorancia.

20Las verdades que revela la inteligencia permanecen estériles. Sólo el corazón es capaz de fecundar los sueños.

21Lo admirable no es que existan las estrellas sino que el hombre haya podido dar cuenta de su existencia.

22No hay castos; solamente hay enfermos, hipócritas, maníacos y locos.

23No hay gobierno popular. Gobernar es crear descontentos.

24No se sabe quien goza más; si la mujer cuando se casa o el hombre cuando enviuda.

25Nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas.

26Pedir una moral a la ciencia es arriesgarse a sufrir crueles desengaños.

27Prefiero los errores del entusiasmo a la indiferencia de la sabiduría.

28Sabiendo sufrir se sufre menos.

29Todos los cambios, aún los más ansiados, llevan consigo cierta melancolía; porque aquello que dejamos es una parte de nosotros mismos: debemos morir una vida para entrar en otra.

30Todos los pobres tienen la libertad de morirse de hambre bajo los puentes de París.

31Un buen crítico es aquel que narra las aventuras de su propia alma entre las obras maestras.

32Un buen retrato es una biografía pintada.

33Una cosa sobre todo hace sugestivo el pensamiento humano: es la inquietud.

34Uno cree que muere por la patria y muere por los industriales.

35Una tontería sigue siendo una tontería aunque sea dicha por cincuenta millones de personas.

36Regocíjate Dios triste a quien agrada el sufrimiento.

37La justicia no es más que el sueño de algunos imbéciles. La injusticia es el pensamiento mismo de Dios.

38¿A dónde me conduces, imaginación? Porque sin duda es dañino pensar, y la verdadera sabiduría consiste en no pensar nada.

39Y la mujer, abrazada cariñosamente al infeliz, le decía: Quiero ignorar y sufrir contigo.

40Es necesario renunciar a saber, pero no se puede renunciar a juzgar.

41El Cristo del Evangelio es un demagogo. Por añadidura, padeció un suplicio que desde hace mil novecientos años todos los pueblos cristianos consideran como un grave error judicial.

42Concebía una idea muy elevada de la justicia por la ostentación que la rodeaba.

43Cuando el hombre que declara lleva un sable, es al sable a quien debe oírse, no al hombre.

44El hombre es propenso al error y puede engañarse; pero un sable se inclina siempre hacia lo justo.

45La justicia es la administración de la fuerza.

46La justicia es la sanción de las injusticias establecidas.

47Cuando se alza un poder ilegítimo, para legitimarlo basta reconocerlo.

48Sólo cabe entre el crimen y la inocencia una hoja de papel timbrado puesta de canto.

49Ateniéndonos a la costumbre pasaremos generalmente por hombres honrados, porque se toma por hombres honrados a los que lo hacen todo igual que los demás.

50Tanto va el cántaro a la fuente que al fin se rompe.

51Existir no implica en modo alguno la sustancia, [...] sólo significa el lazo que une al atributo con el sujeto. Expresa una relación, y nada más

52Es indudable que los juicios de la historia generalmente son erróneos.

53Si todas las injusticias fuesen reparadas en este mundo, no se hubiera imaginado nunca otro para repararlas.

54Antes de suprimir un artículo de fe común es preciso meditarlo mucho.

55Los hombres ejercen el poder divino de abrir todas las puertas. Yo sólo puedo abrir algunas. Las puertas son gigantescos ídolos que no ceden gustosos a las mañas de los perros.

56Es necesario decir la verdad aun a riesgo de ser desagradable: el corazón se engaña como la inteligencia; sus errores no son menos funestos; y es más difícil evitarlos porque la hermosura los envuelve.

57Me gusta divagar; no hay cosa más agradable ni más útil.

58Entre todas las escuelas que he frecuentado, lo que me parece mejor y de más provecho es evitarlas.

59No hay nada tan conveniente como andar libre por el mundo.

60Para una Caperucita Roja, en buena moral, consiste la felicidad en ser comida por el lobo.